Una vez construido el relevamiento, se dio lugar a una serie
de especulaciones
que concluyó con descartar aquellas opciones
de construcción de la marca
basadas en la reproducción
de íconos
que sólo repiten lugares comunes referidos al «verde, sol, playa, agua».
A partir
de aquí, el trabajo se orientó a poner
en valor el nombre propio
del lugar, como factor preponderante de la resolución
de la marca
a partir de una propuesta puramente tipográfica.
La estrategia de campaña consistió
en organizar visualmente las cualidades que ofrecía turísticamente el lugar y guiando al receptor en el recorrido del viaje
a la villa, mostrando
la cuenta regresiva 3, 2, 1 «punto de encuentro».